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“Jugar no es un descanso del aprendizaje; es un aprendizaje interminable, encantador,

 profundo, atractivo y práctico.  Es la puerta al corazón del niño”. 

Vince Gowmon.

Un cambio drástico en nuestra vida cotidiana nos ha puesto el reto de adaptarnos y repensar en el bienestar colectivo. Reconocer que nuestra vida se desarrolla en medio de relaciones sociales es una oportunidad para planear estrategias colectivas que nos permitan pasar este tiempo de manera diferente, pensando en actividades para acompañar a nuestros niños y niñas, por eso hoy quiero hablarles acerca del juego.

El juego es considerada la ocupación más significativa en la infancia porque es aquella en donde los niños invierten la mayor parte de su tiempo; es una habilidad natural de divertirse y crear experiencias, es un camino para imaginar y transformar;  involucra un universo de experiencias a nivel sensorial que contribuyen al desarrollo motor, cognitivo, del lenguaje, emocional y social; les permite conocerse así mismos, al  mundo físico y social que les rodea; es decir, es el eje principal de los aprendizajes y del desarrollo en la niñez.   

Es a través del juego que los niños progresan a niveles increíbles, descubriendo el mundo y desarrollando estrategias libremente, conceptos de causa-efecto, prueba-error, se establecen reglas, límites y se liberan emociones generando espacios de distención, bienestar, calma y entornos felices.  Y es que su cuerpo va a ser el centro de toda la información que reciba, pues todos los sentidos a través de sus receptores captan los estímulos, los codifican y después todo queda registrado en el cerebro de los niños.

De acuerdo a lo mencionado anteriormente es básico incluir en la rutina diaria horas de juego donde se involucre toda la familia y se provean nuevas experiencias que incluyan movimiento, equilibrio, coordinación, contacto, ideación, planeación, solución de problemas y retos; creando juegos a partir de elementos y materiales disponibles en el entorno.

Es tan simple como jugar a saltar sobre la cama y lanzarse al suelo sobre cojines o  almohadas, enrollarse y desenrollarse en mantas o desplazarse enrollado en las mismas; colocar los pies y piernas dentro de una funda y hacer carreras de saltos; jugar a la hamaca; realizar laberintos con los muebles de la casa, con los  zapatos, con los juguetes o con cintas de colores  y desplazarse en diferentes posiciones gateo, arrastre, carretilla, salto; realizar casas o fuertes con cobijas y almohadas;  ubicar todos los peluches en el suelo y caminar, saltar, gatear sobre ellos y luego organizarlos llevándolos en diferentes posiciones; jugar a arrastrarse sobre mantas o cojines; caminar, correr y saltar descalzos o sobre tapetes de diferentes texturas; jugar a la gallina ciega, a la golosa, a guerra de almohadas; tener espacios de movimiento y calma jugando a las estatuas; jugar a disfrazarse, a vestir y desvestir muñecos, carreras para vestirse y desvestirse; jugar a pintar con temperas utilizando las manos, los dedos, los codos, los pies; realizar plastilina casera para moldear o modelar, jugar con harina, greda o arcilla;  al spa y realizar masajes con crema, gelatina, chocolate; a atrapar juguetes que se encuentran en el agua, con los pies, las manos, con una cuchara;  a lanzar y atrapar objetos o juguetes en recipientes de diferentes tamaños; en un ambiente oscuro jugar con luces de colores o linternas; diseñar juguetes con material desechable; jugar con los niños a ensartar, encajar, construir torres,  loterías, dominó, jenga, concéntrese, legos, rompecabezas, escalera, bingo, ajedrez, crear historias y cuentos.

Para concluir es fundamental considerar que el juego tiene un impacto en la vida diaria del niño y por ende en su desempeño funcional presente y futuro.


Desde el 16 de agosto abrimos la posibilidad para todos los niños de Osito Pardo de asistir tres semanas a clases presenciales y en la cuarta semana tomar las clases virtuales y repetir el ciclo de esta manera hasta el fin del año escolar 2021.
Organizamos nuestras sedes maximizando los espacios y conservando un metro y medio de distanciamiento social en los salones de clases y conservamos el protocolo de bioseguridad de manera rigurosa. ¡Así, con la ayuda de todas las familia, niños, niñas y nuestro equipo de trabajo logramos aumentar el tiempo de clases presenciales y cada día hay más alegría!